La construcción de la Línea 2 del Metro de Lima y Callao
entra en una fase decisiva. Las obras civiles de la etapa 1B alcanzaron
un avance promedio de 96%, mientras que la etapa 2 llegó al 91%, según
la actualización reportada por el Organismo Supervisor de la Inversión en Infraestructura de Transporte de Uso Público (Ositrán).
Sin embargo, el elevado porcentaje de ejecución contrasta con una
realidad que todavía afecta a millones de limeños: el sistema continúa
operando únicamente con cinco estaciones y la culminación integral del
proyecto todavía se proyecta para los próximos años.
La obra, concebida para conectar Ate con el Callao mediante 27
kilómetros de vía subterránea y 27 estaciones, comenzó a tomar forma
hace más de una década. El contrato de concesión fue suscrito el 28 de
abril de 2014 por un plazo de 35 años. En sus primeras programaciones,
las fechas previstas para la entrada en funcionamiento de las diferentes
etapas eran considerablemente anteriores a las actuales. Un informe de
la Contraloría
de 2018, por ejemplo, señalaba como fechas aproximadas febrero de 2017
para la etapa 1A, diciembre de 2018 para la 1B y mayo de 2020 para la
etapa 2.
Actualmente, el escenario es distinto. La etapa 1B
tiene como referencia la puesta en operación comercial en 2029, mientras
que la etapa 2 está prevista para octubre de 2030. El propio plan de
negocios de Ositrán para 2026 recoge un cronograma actualizado que
ubicaba los hitos de culminación de la etapa 1B en marzo de 2029 y de la
etapa 2 de la Línea 2 en agosto de 2030.
Etapa 1B: 96% de avance, pero todavía faltan sistemas esenciales
La etapa 1B incorporará 11 nuevas estaciones a las cinco que
actualmente se encuentran en servicio. Comprende el tramo entre Plaza
Bolognesi y San Juan de Dios, además del recorrido entre Vista Alegre y Municipalidad de Ate.
Según Ositrán, el túnel y la superficie de rodadura de esta etapa ya
fueron concluidos. El trabajo se concentra ahora en componentes menos
visibles, pero indispensables para que los trenes puedan operar:
alimentación eléctrica, instalaciones no ferroviarias y sistemas que
permitirán la automatización del servicio.
Ese último tramo de
la construcción es particularmente importante porque alcanzar un
porcentaje elevado de avance en obras civiles no significa que una
estación esté inmediatamente lista para recibir pasajeros. Antes de
abrirse al público, deben completarse, integrarse y probarse los
sistemas ferroviarios, eléctricos, de señalización, comunicaciones,
seguridad, recaudo y automatización, además de cumplirse los
procedimientos de aceptación y puesta en operación.
La
experiencia de la propia Línea 2 demuestra que esta etapa puede
convertirse en uno de los principales cuellos de botella. La Contraloría
ya había advertido en años anteriores que las demoras en estudios de
ingeniería, entrega de áreas, liberación de interferencias y otros
requisitos podían afectar los plazos del proyecto. En 2021, por ejemplo,
detectó desfases de entre uno y seis meses en el inicio de 11 obras de
la etapa 1B.
La etapa 2 ya tiene túnel excavado entre San Juan de Dios e Insurgentes
El avance también es significativo en la etapa 2, que comprende las 11
estaciones restantes entre Puerto del Callao y Parque Murillo.
Uno de los principales hitos recientes fue la culminación de la
excavación del túnel entre San Juan de Dios e Insurgentes con la
tuneladora Delia. Tras completar este recorrido, la máquina viene siendo
desmontada, un procedimiento previo al inicio de los trabajos de
construcción de la superficie de rodadura y del sistema de alimentación
eléctrica en el tramo correspondiente.
El avance general de la
obra también muestra una evolución importante durante 2026. En marzo, el
MTC reportaba un avance físico general de 80,66%, con 89,28% para la
etapa 1B y 65,91% para la etapa 2. En julio, el avance general informado
por el Ministerio ya se situaba en 83,12%, luego de que la tuneladora
Delia culminara su recorrido hasta la estación Insurgentes.
La
actualización de Ositrán evidencia, por tanto, que la construcción ha
seguido desarrollándose de manera considerable durante los últimos
meses.
El gran problema: una obra avanzada que todavía funciona solo parcialmente
El principal problema de la Línea 2 es que los porcentajes de avance
físico contrastan con la dimensión del servicio que actualmente recibe
la ciudadanía.
Desde diciembre de 2023, la Línea 2 opera
comercialmente únicamente con las cinco estaciones de la etapa 1A. Estas
cubren aproximadamente 5 kilómetros y funcionan con cinco trenes. Hasta
junio de 2026 habían transportado 19,6 millones de pasajeros. Solo en
mayo del 2026 registraron 1,82 millones de usuarios, la mayor afluencia
mensual desde el inicio del servicio.
Es decir, la demanda ya
demuestra que existe una necesidad concreta por ampliar el sistema. Pero
para millones de potenciales usuarios, la promesa de contar con un
metro que atraviese Lima y Callao continúa dependiendo de la culminación
de las siguientes etapas. El desafío ya no es únicamente excavar
túneles. La infraestructura debe convertirse en un sistema integral y
operativo.
Ramal de la Línea 4: Micaela avanza hacia Carmen de la Legua
En paralelo, el proyecto incluye el ramal de la futura Línea 4, que conectará el eje de la avenida Faucett con la Línea 2.
Este ramal presenta un avance de 66%, de acuerdo con Ositrán. Tiene
ocho kilómetros de extensión y ocho estaciones: Gambetta, Canta Callao,
Bocanegra, Aeropuerto, El Olivar, Quilca, Morales Duárez y Carmen de la
Legua.
Uno de los principales hitos recientes es el avance de
la tuneladora Micaela. Desde que inició sus trabajos en la estación
Gambetta, la máquina ha excavado y construido más de seis kilómetros de
túnel.
En su tramo más reciente, entre Quilca y Morales Duárez,
Micaela construyó 940 metros de túnel mediante la colocación de 3.871
dovelas de concreto, distribuidas en 553 anillos estructurales. Cada
anillo tiene un peso aproximado de 40 toneladas. La máquina alcanzó en
este tramo un promedio de 14 metros de avance diario.
Tras
atravesar el muro de la estación Morales Duárez, la tuneladora
continuará hacia Carmen de la Legua. Le quedan aproximadamente 778
metros para alcanzar esa estación y completar la excavación del túnel
del ramal.
El proyecto también contempla un segundo Patio
Taller, denominado Bocanegra, donde se ejecutan trabajos de montaje de
vías, superestructura ferroviaria, obras civiles y soldadura de rieles.
Un cruce bajo el río Rímac marca otro hito de ingeniería
El ramal de la Línea 4 también alcanzó un punto relevante con la
construcción del túnel bajo el río Rímac. El cruce tiene una longitud de
136 metros y fue ejecutado mediante la instalación de 80 anillos.
La culminación de este tramo resulta relevante no solo por su
complejidad técnica, sino porque permite completar progresivamente el
recorrido subterráneo que conectará el entorno del aeropuerto con Carmen
de la Legua y, posteriormente, con la Línea 2.
La conexión
entre ambas líneas se realizará precisamente en Carmen de la Legua, lo
que permitirá que el ramal de la Línea 4 no funcione como un proyecto
aislado, sino como parte de una red mayor.
¿Por qué el 90% de avance todavía no significa tener el Metro listo?
El dato del 96% en la etapa 1B y del 91% en la etapa 2 resulta llamativo, pero debe interpretarse con cautela.
La construcción de una línea automatizada no termina cuando se perfora
el túnel o se concluye la estructura de una estación. El sistema
necesita vías, alimentación eléctrica, señalización, telecomunicaciones,
control automático, puertas de andén, sistemas de seguridad,
ventilación, evacuación, equipamiento electromecánico, pruebas de
integración y protocolos de operación, entre otros componentes.
El propio Ositrán señala que en la etapa 1B todavía se ejecutan
trabajos vinculados con la alimentación eléctrica y los sistemas
necesarios para la operación automatizada.
La historia de la
Línea 2 muestra además que los problemas del proyecto no se han limitado
a la construcción física. La Contraloría ha documentado durante los
últimos años retrasos relacionados con entrega de terrenos,
interferencias, estudios definitivos de ingeniería y discrepancias entre
las entidades públicas y el concesionario. En 2022, por ejemplo, alertó
sobre retrasos en 12 infraestructuras de la etapa 2 y señaló que estas
situaciones podían afectar el plazo máximo para su puesta en operación.
Por ello, el verdadero indicador que deberá seguirse durante
los próximos meses no será únicamente el porcentaje de avance de las
obras civiles, sino la capacidad de completar los sistemas, realizar las
pruebas y cumplir las condiciones contractuales necesarias para poner
progresivamente las estaciones en servicio.
Una infraestructura estratégica que todavía espera convertirse en red
Cuando esté completa, la Línea 2 tendrá 27 kilómetros y 27 estaciones
entre Ate y el Callao. Sumada al ramal de la Línea 4, la infraestructura
alcanzará aproximadamente 35 kilómetros y 35 estaciones.
El
proyecto está diseñado para convertirse en uno de los principales ejes
del transporte público de Lima y Callao. La expectativa es que pueda
beneficiar a millones de personas y articularse con otros sistemas, como
el Metropolitano y la Línea 1.
Pero el contraste entre la
magnitud de la inversión y el tiempo transcurrido obliga a mirar el
proyecto con una perspectiva más crítica. El contrato fue firmado en
2014 y, más de una década después, el servicio comercial continúa
restringido a cinco estaciones.
El avance actual es
indudablemente significativo: las etapas 1B y 2 superan el 90% en obras
civiles y las tuneladoras han permitido completar tramos decisivos. Sin
embargo, el desafío pendiente es transformar esos avances físicos en un
servicio completo, confiable y operativo.
La pregunta para los
próximos años, por tanto, no será cuánto falta para terminar de excavar,
sino si el cronograma actualizado de 2029 para la etapa 1B y de 2030
para la etapa 2 podrá cumplirse sin nuevas postergaciones. Para una
ciudad que espera desde hace años una solución estructural a su crisis
de transporte, cada nuevo retraso no representa solamente un ajuste de
calendario: significa prolongar la espera de millones de pasajeros.