La capital se encuentra entre las ciudades del mundo con el peor tráfico que puede existir.
Los vehículos circulan con una velocidad de 14 kilómetros por hora, los
limeños y chalacos pierden dos horas, en promedio, en el traslado a sus
destinos, y se generan pérdidas de más de 27.000 millones de soles
anuales por la congestión, según la Asociación Automotriz del Perú.
Nada de esto ocurriría si es que estaría en funcionamiento una red de
Metro en Lima y Callao, como sucede en Buenos Aires (Argentina),
Santiago de Chile y México DF. Lamentablemente, en la actualidad, la
Línea 1, que va de San Juan de Lurigancho (SJL) a Villa El Salvador
(VES), es la única que opera completa de las seis proyectadas.
Además, por más de 10 años, se viene esperando la operación de la Línea
2, que conectará Ate con el Callao. La situación es complicada.
No obstante, La República ha podido comprobar que la Autoridad de Transporte Urbano (ATU) ha propuesto tres nuevas líneas para atender a quienes viven en la periferia de la capital.
A través del Plan de Movilidad Urbana para Lima y Callao 2025-2045, oficializado el 17 de diciembre pasado, la ATU
ha planificado, entre muchos proyectos de envergadura, la construcción
de las líneas 7, 8 y 9 del Metro; además de la modificación de los
recorridos de las líneas 1, 5 y 6 (estas dos últimas aún en estudios
técnicos). Pero, vayamos a los detalles.
Nueva línea Callao-Ancón
Una de las novedades es la planificación de la Línea 7 del Metro, que uniría la zona norte del Callao con Ancón,
a través de un recorrido de 28 kilómetros. Se proyecta que la vía sea
elevada y no subterránea para maximizar los costos y agilizar las obras
porque no se tendría que expropiar ni liberar interferencias de agua,
luz y telefonía.
La ruta empezaría en el Óvalo 200 Millas,
en el límite del Callao con San Martín de Porres (SMP), y luego seguiría
por la avenida Gambetta y por parte de la Panamericana Norte.
“La Línea 7 será un metro social y ligero.
Se atenderá a barrios con expansión y consolidación, como Oquendo,
Márquez, Mi Perú, Pachacútec, Ventanilla, Santa Rosa, Puente Piedra y
Ancón. El proyecto beneficiará a 900.000 personas, de las cuales más de
la mitad son población económicamente vulnerable que demora cuatro horas
en salir y regresar a sus casas y que gasta dinero en trasbordos”,
explica Gustavo Díaz, subdirector de Planificación de la ATU.
Díaz señala que la Línea 7 se empalmaría con el ramal de la Línea 4,
cuyas obras que se ejecutan entre Ate y el Callao estarán culminadas en
el 2028. Además, se uniría con el Tren de Cercanías Lima-Barranca y el
megapuerto de Chancay.
“La Línea 7 está proyectado para el 2037, año en el que habrá un crecimiento urbano impulsado por el Parque Industrial de Ancón y la Ciudad Bicentenario. El objetivo es planificar prospectivamente y no reactivamente”, menciona.
El alcalde de Ancón, Samuel Daza, indica que en su distrito podría
construirse el patio taller de la Línea 7 en un área de 300 hectáreas
que le pertenece al Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC).
Sin embargo, considera importante que la Línea 3, que iría de San Juan
de Miraflores a Comas, termine también en Ancón.
“El MTC y la ATU deben voltear hacia Ancón porque no hay espacio libre en Comas para el patio taller de la Línea 3.
Es importante que sepan que el destino de los vecinos de Ancón, Santa
Rosa y Puente Piedra que salen a la Panamericana Norte no solo es el
Callao sino el Cercado de Lima. Con las líneas 3 y 7 tendríamos opciones
de transporte masivo”, sostiene.
Nuevas líneas 8 y 9
Otra propuesta es la construcción de la Línea 8, que iría de El Agustino al Cercado de Lima.
Su ruta de 11.5 kilómetros empezaría en La Atarjea, que se usaría como
patio taller. En ese lugar se conectaría con la Línea 6 (SMP-El
Agustino) y luego seguiría por Campoy, Zárate y Caja de Agua, donde se
uniría con la Línea 1. Luego, cruzaría la avenida Alcázar, y pasaría por
la avenida Abancay hasta llegar a la Estación Central del Metropolitano
y de las líneas 2 y 3.
Entre los sustentos de esta nueva
línea de Metro está que conectaría zonas densamente pobladas de Santa
Anita, SJL y el Rímac con el Centro de Lima. Además, al extenderse por
Abancay se articularía con una zona de comercios, como el Mercado Central y Mesa Redonda, y de servicios públicos, como la Fiscalía y el Poder Judicial.
La Línea 8 beneficiaría a 307.000 habitantes y atendería 672.000 viajes diarios hacia el 2045.
En el caso de la Línea 9, que conectaría San Miguel con el Rímac,
su recorrido de 20 kilómetros comenzaría en el cruce de las avenidas La
Marina con Faucett, en la zona de Maranga y La Perla, donde se
enlazaría con la Línea 4.
Desde ese punto, recorrería por la avenida Santa Rosa, cruzaría por el aeropuerto Jorge Chávez
y continuaría por la avenida Tomás Valle, donde también se empalmaría
con la Línea 3 (por la Panamericana Norte) y la Línea 6 (por la
Universitaria) , hasta llegar a la avenida Alcázar (Rímac), donde se
anexaría a la nueva Línea 8.
“La Línea 9 conectaría el cuartel
Fuerte Hoyos, donde hay proyectos inmobiliarios, con la UNI, Plaza
Norte, el aeropuerto Jorge Chávez y el centro comercial Plaza San
Miguel. Sería una línea tipo anillo”, señala Gustavo Díaz, de la ATU.
La Línea 9 beneficiaría a 740.000 habitantes del Callao, San Miguel, SMP, Los Olivos, Independencia y el Rímac. Además captaría 788.000 viajes diarios hacia el 2045 que estaría listo.
Hablan los especialistas
Para Aldo Facho Dede, cofundador de la Red Latinoamericana de Urbanistas, es importante que la ATU vaya ajustando y actualizando la Red Básica del Metro ante los cambios de una metrópoli que necesita movilizar grandes volúmenes de pasajeros.
“El Plan de Movilidad Urbana plantea proyectos a corto, mediano y
largo plazo en Lima y Callao. En este caso, si bien se ha pensado a
largo plazo en construir más líneas de Metro, las autoridades deben
actuar ya implementando corredores exclusivos para los buses”, indica.
Sostiene, por ejemplo, que con la Línea 7, los buses interprovinciales que vienen del norte no deberían ingresar a Lima
sino dejar pasajeros en la estación de Ancón. Lo mismo tendría que
pasar en la zona de Atocongo, con las líneas 1 y 3, que recibirían a
quienes provienen del sur.
Bryan Castillo, codirector de
Urbanistas del Callao Soñadores Urbanos, considera que con las nuevas
líneas de Metro no solo se conecta la provincia constitucional con Lima
sino que todos llegan al aeropuerto de manera rápida y barata. “Eso
jamás pasaría con viaductos absurdos, como la Vía Expresa Santa Rosa”,
dice.
En tanto, la especialista en gestión pública Karla
Gaviño refiere que se deben interiorizar los errores cometidos en la
Línea 2 para avanzar con las demás líneas. “No debe haber cierres
prolongados de calles ni conflictos entre instituciones por permisos.
Tampoco podemos tener equipos técnicos sin experiencia”, concluye.