Pese a la mejora del tránsito vehicular en esta vía del centro de Lima, aún existe confusión respecto a las paradas de los buses
Hay aún muchos usuarios confundidos con el reordenamiento de la avenida Abancay. (El Comercio)
Mira aquí una infografía que te ayudará a saber cuál paradero tomarLa avenida Abancay, una vía ahogada por el tráfico infernal, ruido y contaminación, se veía más despejada ayer. Ese día comenzó la fiscalización del uso de los cinco paraderos instalados (identificados con las letras A, B y C) a lo largo de arteria. Y aunque la Policía de Tránsito informó que recién hoy tendría estadísticas de la papeletas impuestas, se pudo observar mayor fluidez vehicular.
Como los buses y coaster ya no se enredaban en cada parada sino que seguían de largo hasta el que les correspondía, dejaban los cruceros peatonales libres.
Por ejemplo, en el cruce de la Av. Cusco, donde no existe ningún paradero, era notable la rapidez de los vehículos de transporte público y particulares. Mientras que, en el Jr. Miró Quesada, a la altura de la Biblioteca Nacional, las unidades se estacionaban ordenadamente en el paradero B.
Pese a ello, algunos conductores optaban por detenerse a media cuadra en vez de estacionarse en la misma esquina de la parada.
Los autos particulares, taxis y colectivos que circulaban por el carril izquierdo estaban impedidos de detenerse en cualquier tramo de la vía. No obstante, formaban enormes colas que invadían los cruceros peatonales.
USUARIOS CONFUNDIDOS
A pesar de a la mejora en el tránsito, ayer se observó que el público se mostraba confundido respecto a qué paradero le correspondía a la línea que quería tomar. Parecía que los usuarios y los orientadores hablaban idiomas diferentes.
“¿Acá para la 36?”, “¿este es el paradero del Chama?”, preguntaban los usuarios, aturdidos por el cambio que comenzó a difundirse desde el 7 de diciembre.
Mientras que los volantes repartidos y los orientadores daban información sobre las rutas NM-12 (conocida como La 36) y la SO-04 (conocida como Chama). Ni siquiera los mismos orientadores conocían los nombres populares con las que el público identifica a estas rutas.
Juan Rodríguez estuvo esperando por más de media hora, luego de consultar a un orientador, para tomar la 9 en un paradero B cuando esta línea solo para en el A.
“Te informan mal. Me dijeron que espere aquí, pero resulta que acá para la 9 amarilla y yo quiero tomar la 9 blanca que va por la avenida Brasil”, comentó.
En tanto, doña María Milla (65), quien sufre de polio y tuvo que caminar varias cuadras para ubicar el paradero A de la ruta IO-53, opinó que no ha habido una buena difusión. “Yo no sé qué código es la 48 pero me dijeron que esperara acá. No están brindado suficiente información”, señaló.
Al respecto, Luis Quispe Candia de la ONG Luz Ámbar, señaló que los volantes deberían señalar el nombre con el que el público conoce a las líneas. Fuentes de la Gerencia de Transporte Urbano informaron que ayer se repartió un manual para que los orientadores conozcan los nombres populares de cada ruta.
El Comercio
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