Alex Kouri Bumachar:
Lima -
El caótico transporte y tránsito que afecta a la ciudad de Lima necesita más que nunca acciones radicales y de largo aliento. Las medidas de planeamiento, diseño y ejecución de políticas públicas deberían estar a cargo de una sola autoridad para Lima-Callao y no del entusiasmo o improvisación de diversas propuestas por la falta de una estrategia integral, como sucede en la actualidad.
Por ello, resulta preocupante el anuncio de la Municipalidad de Lima de iniciar el año 2012 la ejecución del tramo II del Metropolitano. Este modelo de transporte fue una solución oportuna años atrás para atender en el mejor de los casos el 9% de la demanda de viajes en la capital y por ello estuvo destinado a ser una medida de corto plazo. La experiencia de Bogotá con el Transmilenio, versión original del Metropolitano, ha colapsado, llegando a su fin, dándose paso a la construcción del Metro con una inversión inicial de $2500 millones. Esto permite de forma planificada que la capital de Colombia, con menor población que Lima, busque una solución de largo aliento, como sucede en las principales ciudades del mundo.
Resulta inexplicable cómo se pretende invertir en el tramo II del Metropolitano S/.600 millones en su ejecución, cuando la Ley de Presupuesto Público 2012 asigna a la Autoridad del Tren Eléctrico S/.1266 millones, con el propósito de concluir la línea 1 del tren desde Villa El Salvador a San Juan de Lurigancho y realizar los estudios y ejecución de la línea 2 del referido proyecto, que une los distritos de Ate y la Provincia Constitucional del Callao. El trazo del tramo II del Metropolitano y la línea 2 del Tren Eléctrico se superponen, siendo evidente que el trabajo paralelo de ambas autoridades va contra el correcto uso del espacio físico y los escasos recursos de la ciudad capital, lo cual abona en la propuesta de una sola autoridad que resuelva estos impasses, al igual que los generados por las autorizaciones de rutas urbanas e interconectadas del transporte público, licencias de conducir, placas de rodaje, revisiones técnicas, paraderos, semaforización, etc.
Por las características de Lima, ya no requerimos "grandes" soluciones de corto plazo, sino aquellas sensatas, como el Metro o Tren Eléctrico, que logran una movilización masiva de pasajeros en función de la demanda de transporte existente en la capital, que suma a la fecha más de 12.8 millones de viajes/día, con un parque automotor de 1.2 millones de vehículos creciendo en 10% adicional cada año. El asunto de fondo es mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, cuidando el medio ambiente, dando competitividad a la capital, evitando así el penoso y previsible tránsito al fracaso al cual nos pueden llevar producto del desconocimiento de la realidad por parte de las autoridades, las cuales, para mayor preocupación, plantean un posible tramo III del Metropolitano del eje Javier Prado-Faucett, sin saber que dicha vía ya fue concesionada por anteriores gobiernos municipales a un operador privado... ¡Sin comentarios!
Correo
El caótico transporte y tránsito que afecta a la ciudad de Lima necesita más que nunca acciones radicales y de largo aliento. Las medidas de planeamiento, diseño y ejecución de políticas públicas deberían estar a cargo de una sola autoridad para Lima-Callao y no del entusiasmo o improvisación de diversas propuestas por la falta de una estrategia integral, como sucede en la actualidad.
Por ello, resulta preocupante el anuncio de la Municipalidad de Lima de iniciar el año 2012 la ejecución del tramo II del Metropolitano. Este modelo de transporte fue una solución oportuna años atrás para atender en el mejor de los casos el 9% de la demanda de viajes en la capital y por ello estuvo destinado a ser una medida de corto plazo. La experiencia de Bogotá con el Transmilenio, versión original del Metropolitano, ha colapsado, llegando a su fin, dándose paso a la construcción del Metro con una inversión inicial de $2500 millones. Esto permite de forma planificada que la capital de Colombia, con menor población que Lima, busque una solución de largo aliento, como sucede en las principales ciudades del mundo.
Resulta inexplicable cómo se pretende invertir en el tramo II del Metropolitano S/.600 millones en su ejecución, cuando la Ley de Presupuesto Público 2012 asigna a la Autoridad del Tren Eléctrico S/.1266 millones, con el propósito de concluir la línea 1 del tren desde Villa El Salvador a San Juan de Lurigancho y realizar los estudios y ejecución de la línea 2 del referido proyecto, que une los distritos de Ate y la Provincia Constitucional del Callao. El trazo del tramo II del Metropolitano y la línea 2 del Tren Eléctrico se superponen, siendo evidente que el trabajo paralelo de ambas autoridades va contra el correcto uso del espacio físico y los escasos recursos de la ciudad capital, lo cual abona en la propuesta de una sola autoridad que resuelva estos impasses, al igual que los generados por las autorizaciones de rutas urbanas e interconectadas del transporte público, licencias de conducir, placas de rodaje, revisiones técnicas, paraderos, semaforización, etc.
Por las características de Lima, ya no requerimos "grandes" soluciones de corto plazo, sino aquellas sensatas, como el Metro o Tren Eléctrico, que logran una movilización masiva de pasajeros en función de la demanda de transporte existente en la capital, que suma a la fecha más de 12.8 millones de viajes/día, con un parque automotor de 1.2 millones de vehículos creciendo en 10% adicional cada año. El asunto de fondo es mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, cuidando el medio ambiente, dando competitividad a la capital, evitando así el penoso y previsible tránsito al fracaso al cual nos pueden llevar producto del desconocimiento de la realidad por parte de las autoridades, las cuales, para mayor preocupación, plantean un posible tramo III del Metropolitano del eje Javier Prado-Faucett, sin saber que dicha vía ya fue concesionada por anteriores gobiernos municipales a un operador privado... ¡Sin comentarios!
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