Cada mañana miles de peruanos de Lima en Villa El Salvador, San Juan de Miraflores, Ate-Vitarte, La Molina, Carabayllo o Puente Piedra se levantan al amanecer para abordar el vehículo o los vehículos de transporte que los lleven a sus destinos en San Isidro, Jesús María, Lince, San Miguel o el Centro de Lima.
Pasa igual con quienes viven en Los Olivos y viajan a Miraflores o quienes viven en Chorrillos y viajan a Comás. Definitivamente, el servicio de transporte masivo (entendido como aquél que cruza la ciudad de extremo a extremo) hace sentir su ausencia. Un moderno servicio de transporte masivo es consustancial al crecimiento urbano.
Así era antes: en 1851 apareció como trenes el primer servicio de transporte masivo en la capital, que en 1865 se convirtió en The Lima Railways. De otro lado, en 1876 se otorgó la concesión al Transway para tranvías a tracción animal en la ruta norte-sur, que en 1898 pasa a la Compañía del Ferrocarril Urbano de Lima. En 1904 la compañía se asocia a una empresa tranviaria parte del consorcio subsidiario de las Empresas Eléctricas Asociadas para brindar el servicio de tranvías eléctricos en las rutas este-oeste y norte-sur. Así nacen Tranvías Eléctricos Interurbanos.
The Lima Railways electrificó sus vías en 1907 y hubo competencia en tarifas y comodidad. En 1934 Tranvías Eléctricos Interurbanos son entregados al Estado para fusionarlos con sus similares de Arequipa y Trujillo en la Compañía Nacional de Tranvías. Para entonces la competencia en tranvías eléctricos había desaparecido. En 1965 el Congreso aprobó el proyecto de ley que empieza a anular el servicio tranviario en el país.
En 1972 la dictadura del general Juan Velasco Alvarado recibió la propuesta preparada desde la década pasada por inversionistas alemanes, quienes estudiaron la implementación de un tren subterráneo que cruzara Lima de extremo a extremo, pero la Revolución de las Fuerzas Armadas los manda a rodar. Años después esos inversionistas implementarían modernos trenes subterráneos en otras grandes ciudades latinoamericanas.
También el gobierno del APRA diseñó un proyecto de trenes eléctricos elevados para Lima (llamado METROLIMA) que cubriera la ruta norte-sur y en 1986 encarga su ejecución a inversionistas italianos. Muchos ya conocen los sobornos, las comisiones y las sobrevaluaciones en torno al proyecto, que después Alberto Fujimori dejaría en nada.
Para inicios de 2001 el gobierno de Valentín Paniagua entrega la administración de METROLIMA a la Municipalidad Metropolitana de Lima. Por desgracia, esa comuna demoró demasiado la entrega en concesión del proyecto. La CEPRI Lima (ente metropolitano encargado de concesionar) convocaba a sucesivas subastas públicas para después declararlas desiertas, pese a presentarse varios postores. En 2007 la municipalidad traspasó el proyecto a la agencia ProInversión para que lo concesione. Pronto se dará la buena pro a uno de los postores.
Ojalá pronto retorne el ansiado servicio de transporte masivo en Lima, sobre todo por los madrugadores que sufren su ausencia.
Por Gian Carlo Orbezo Salas, columnista invitado
Imagen tomada de: http://www.geocities.com/cesarjimenez.geo/
No hay comentarios:
Publicar un comentario