Estaciones de la Linea 2

lunes, 28 de abril de 2014

Respuesta a la mezquindad y soberbia, por Carlos Paredes

Gracias a IncaMancoCapac

Nuestro país tiene que evolucionar no solo en su infraestructura, sino también en la actitud de nuestra clase política

Respuesta a la mezquindad y soberbia, por Carlos Paredes
Carlos Paredes
  • Carlos Paredes
  • Ministro de Transportes y Comunicaciones
El déficit de infraestructura que existe en el país se hace más evidente cuando se suman a estas carencias la constatación que en varios casos puertos, carreteras o aeropuertos diseñados en los últimos años hoy están siendo sobrepasados por una demanda que no fue prevista en el tamaño, velocidad y complejidad con la que se está presentando. Esto nos obliga a aprender de los errores del pasado y a imprimir en nuestras decisiones una visión de largo plazo, un alto profesionalismo para priorizar y escoger las mejores alternativas y, sobre todo, una impecable rectitud de intención que se traduzca en procesos de contratación transparentes. Todas estas características deben aterrizarse en hechos concretos y verificables, no solamente en el discurso. Nuestro país tiene que evolucionar no solo en la cantidad y calidad de su infraestructura, sino también en la actitud de nuestra clase política.

Un ejemplo positivo de lo anterior es la Línea 2 del Metro de Lima. Veamos por qué:

1. Se trata de una solución distinta para la ciudad, si la comparamos con la Línea 1, pues está diseñada para atender a más del triple de pasajeros, con un mayor grado de seguridad y eficiencia al eliminar el error humano de las operaciones (con trenes sin conductor). La Línea 1 se adjudicó sin contar con estudios de factibilidad y sin pasar por el SNIP, bajo un esquema denominado “concurso oferta a precios unitarios”, inexistente en la Ley de Contrataciones. Su segundo tramo costará 55% más que lo previsto inicialmente, como resultado del esquema escogido. La Línea 2 sí tiene estudios de factibilidad, incluso reforzados con estudios geológicos adicionales y no se la ha exonerado de ninguna evaluación contemplada en la ley.

Todo el concurso fue revisado por Pro Inversión, el MTC, el MEF, el Ositran y la contraloría, según sus atribuciones. En este proceso sí hubo competencia, tres postores precalificaron y quedaron en igualdad de condiciones para presentar su oferta económica (ningún puntaje los diferenciaba o ponía a alguno en ventaja sobre los otros), dos de ellos decidieron no presentar su propuesta económica porque el precio máximo definido para el proyecto no era suficientemente atractivo. La propuesta del postor ganador fue más baja que este precio máximo, lo que genera un ahorro importante al Estado. Por tanto, ha sido un concurso escrupulosamente transparente.

2. La decisión técnica de escoger la alternativa subterránea utilizando tuneladoras (TBM) y en algunos tramos el método minero (NATM) es el resultado de un concienzudo análisis costo-beneficio que contempla impactos económicos y sociales. Los especialistas a cargo de este proyecto han dado las explicaciones del caso y lo seguirán haciendo, exhibiendo los sustentos como corresponde a toda afirmación responsable. No existe ningún estudio técnico que demuestre que se pueden ahorrar US$1.500 millones ni que el servicio es mejor y más seguro con una infraestructura mixta (subterráneo y viaducto elevado). Optar por la infraestructura completamente subterránea concuerda con el método adoptado en las grandes ciudades del mundo, y, en este caso, el costo de la Línea 2 está por debajo del promedio mundial de construcción de metros pesados.

3. Cautelando los intereses del Estado, debemos mencionar que todos los postores precalificados cumplieron con los requisitos financieros exigidos, además el contrato. Para asegurar su cumplimiento, contempla el otorgamiento de fianzas bancarias hasta por US$800 millones y la responsabilidad solidaria de todas las empresas del consorcio adjudicado.

4. Tenemos que empezar a construir la movilidad sostenible en el país, lo cual requiere esfuerzos técnicos y económicos importantes y, sobre todo, visión de futuro. Estamos escogiendo los métodos más seguros, rápidos y costos efectivos para construir cada línea del Metro de Lima. El debate siempre es saludable, cuando tiene sustento y rectitud de intención, nos obliga a revisar lo actuado y, como en este caso, a confirmar que estamos en la dirección correcta, en beneficio del país.
 

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